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A finales del
siglo XIX, la débil y corrupta dinastía manchú estaba en
periodo de decadencia y fue víctima de varias revueltas. Fue
en esa época cuando el gobierno mandó a los primeros chinos
a estudiar a las universidades estadounidenses y trajeron
nuevas ideas para construir los cimientos de la China
moderna.
Uno de estos estudiantes y uno de los mayores
revolucionarios de la época fue Sun Yat-sen, considerado
tanto en la República Popular China como en la República de
China (Taiwán) el padre de la patria moderna china. Sun
fundó en 1895 la Sociedad para la Regeneración de China, y
trató de organizar una revolución contra la dinastía manchú
en la ciudad sureña de Guangzhou. La sublevación fracasó y
Sun fue exiliado y pasó los años siguientes en Estados
Unidos, Canadá, Europa y Japón en los años siguientes.
Posteriormente, y tras el creciente descontento con el
gobierno manchú, creció el número de opositores de la
dinastía y, Sun Yat-sen, exiliado en Japón, que había
fundado una nueva organización republicana, la Sociedad de
la Alianza, contaba cada vez con mayores aliados.
El diez de octubre es la fecha en la que se produjo la
rebelión de Wuchang, y que resultó en la fundación de la
primera república democrática de toda Asia, la República de
China, que se instauró oficialmente el 1 de enero de 1912.
En el momento, Sun Yat-sen aún se encontraba exiliado en
Japón y se temía el fracaso de esta rebelión, la onceava
después de diez intentos fallidos para derrocar al gobierno
manchú. A finales del año 1911, 16 de las 22 provincias de
la la China Imperial se habían declarado independientes del
gobierno manchú central, y el 1 de enero de 1912 se
estableció un parlamento provisional en Nanjing, el cual
eligió a Sun Yat-sen presidente provisional de la República
de China. |