En los últimos tiempos, tanto en Taiwán como en el extranjero, se han producido casos en los que individuos no identificados se hacen pasar por medios de comunicación o centros de investigación para solicitar artículos sobre temas delicados como las relaciones entre Taiwán, Japón y China continental, o sobre el rumbo diplomático del Vaticano tras el nombramiento de un nuevo papa. Una vez que obtienen los textos, desaparecen sin dejar rastro. Expertos advierten que estos engaños, al no implicar dinero, podrían estar relacionados con actividades de inteligencia, ya que los temas suelen ser de carácter político o diplomático.
Una trampa por correo electrónico sin huellas
En mayo de este año, el joven académico taiwanés Tu Ching-wei (凃京威), especializado en asuntos del Vaticano, recibió un correo electrónico aparentemente enviado desde un think tank, solicitándole un artículo sobre la política exterior del Vaticano y sus relaciones con Taiwán tras la elección del nuevo papa. Sin sospechar nada, Tu envió su colaboración. Al no recibir respuesta, intentó contactar con el remitente y finalmente llamó a la institución, descubriendo que la solicitud había sido falsa. El correo procedía de una cuenta de Gmail desechable, imposible de rastrear. “Nosotros estamos a la vista, pero ellos operan desde las sombras”, explicó Tu, subrayando la imposibilidad de conocer quién está detrás o con qué intención.
Un patrón repetido en otros países
El caso de Tu no es aislado. En junio, la escritora de China continental y nacionalizada japonesa Liu Yanzi (劉燕子) recibió una supuesta invitación a una entrevista por parte de un medio japonés tradicional. El “periodista” planteó preguntas sobre las relaciones entre China continental y EE. UU., el impacto internacional de una hipotética parada militar continental, y temas relacionados con Taiwán y Japón. Liu, tras investigar superficialmente el medio y verificar el nombre del reportero, respondió al cuestionario. Sin embargo, con el paso de los días, empezó a sospechar: el nombre del periodista en el correo no coincidía con la firma del mensaje, y el lenguaje utilizado no era típico de un japonés nativo. Decidió entonces llamar directamente al medio y comprobó que se había suplantado la identidad del periodista: nunca le habían escrito.
No es un incidente aislado: los think tanks, también afectados
Según Lai Yi-chung (賴怡忠), director ejecutivo de la Fundación Prospect, este tipo de casos se han vuelto cada vez más frecuentes, y no solo en su institución. Think tanks como la Fundación para la Democracia también han sido suplantados para obtener artículos de expertos, tanto nacionales como internacionales. Lai señala que la multiplicación reciente de estos casos indica que no se trata de incidentes aislados ni de una sola persona actuando por cuenta propia, sino de una operación más coordinada.
¿Espionaje disfrazado de periodismo académico?
Liu Wen-bin (劉文斌), profesor adjunto en la Universidad Chung Yuan (中原大學) y exfuncionario de la Oficina de Investigación del Ministerio de Justicia, cree que estos engaños pueden estar directamente relacionados con operaciones de espionaje extranjero. Señala que si China continental quiere conocer a fondo la situación interna de Taiwán respecto, por ejemplo, a la política de revocación de mandatos, basta con enviar un correo solicitando un análisis a un académico desprevenido, incluso ofreciendo un pago real. El académico, al no ser consciente del riesgo, puede redactar un informe detallado y sin restricciones, entregando información valiosa a quien simplemente espera detrás de una pantalla.
Además, advierte que algunos servicios de inteligencia utilizan las plataformas de envío de artículos como herramientas para seleccionar colaboradores potenciales: “Los servicios secretos de todo el mundo publican temas para recibir textos de los interesados, y entre los autores identifican a quienes podrían ser útiles para sus operaciones”. Los objetivos favoritos suelen ser académicos jóvenes, más ingenuos y con deseos de destacar, mientras que los expertos veteranos son más difíciles de engañar. Por ello, recomienda a los investigadores elegir con cuidado los canales de publicación y mantenerse siempre alerta, ya que lo que está en juego puede afectar directamente a la seguridad nacional.