TSMC confirmó la noche del 2 de septiembre que Estados Unidos retirará, a partir del 31 de diciembre, la licencia de “uso final verificado” (VEU) que permitía a su planta de Nankín importar productos controlados sin necesidad de autorización caso por caso. El ministro de Economía, Kung Ming-hsin (龔明鑫), señaló durante una visita a Tainan que el impacto sobre la empresa y sobre la competitividad del sector de los semiconductores de Taiwán será limitado. Aun así, aseguró que, si la compañía necesita apoyo en sus conversaciones con Washington, el Gobierno brindará toda la asistencia posible.
El ministro explicó que, tras la revocación, la fábrica de Nankín no quedará imposibilitada de acceder a equipos y materiales estadounidenses, sino que deberá presentar solicitudes individuales para cada envío. En este sentido, subrayó que no se trata de una prohibición absoluta, sino de un endurecimiento de los procedimientos administrativos.
Kung también recordó que no solo TSMC se ha visto afectada: el Gobierno estadounidense ha retirado las mismas licencias a Samsung y SK Hynix, cuyas plantas en China continental representan un 20 % y un 40 % de su capacidad de producción, respectivamente. En contraste, la factoría de Nankín supone únicamente un 3 % del total de TSMC, lo que, según el ministro, minimiza el alcance del impacto. Además, aclaró que esta medida no está relacionada con los aranceles estadounidenses a los semiconductores (conocidos como “chips 232”).