El Ministerio de Relaciones Exteriores respondió el día 18 a las recientes declaraciones de las autoridades del continente, que insisten en que la isla forma parte de la República Popular de China. Pekín, a través de su ministro de Defensa, Dong Jun (董軍), afirmó en el Foro de Xiangshan (香山論壇) que la “reunificación” es un elemento central del orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial, y que el Ejército Popular de Liberación está preparado para impedir cualquier intento de independencia y repeler una intervención extranjera. La Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado repitió los mismos argumentos.
El gobierno taiwanés replicó con firmeza, recordando que el Tratado de San Francisco —con validez jurídica internacional— reemplazó declaraciones políticas como la Declaración de El Cairo o el Comunicado de Potsdam, y en ningún caso transfirió Taiwán a la República Popular de China. Además, subrayó que Pekín nunca ha ejercido soberanía sobre la isla. Desde los años ochenta, Taiwán llevó a cabo un proceso de democratización culminado con la primera elección presidencial directa en 1996, consolidando así a la República de China (Taiwán) como el único gobierno legítimo que representa a su pueblo en el exterior. Los portavoces recordaron, además, que tres alternancias de poder han reforzado su sistema democrático y la voluntad popular de defender la libertad.
Exteriores denunció que China continental está librando una “guerra legal” basada en falsedades, con la intención de justificar su narrativa de que la “cuestión de Taiwán” es un asunto interno, alterar el statu quo y legitimar eventuales actos de agresión. Frente a ello, Taiwán aseguró que seguirá colaborando con países afines para defender la paz, la estabilidad y la prosperidad regionales, e instó a más socios a rechazar claramente los argumentos de Pekín. En la misma línea, el Consejo para los Asuntos de China continental (MAC, siglas en inglés) criticó las declaraciones de Dong Jun, calificándolas de reiterativas y alejadas de la realidad del consenso de los taiwaneses, cuyo objetivo principal es preservar la paz en el Estrecho.