Un terremoto de magnitud 6,9 sacudió la isla filipina de Cebú la noche del 30 de septiembre, causando al menos 31 muertos, 140 heridos y graves daños en infraestructuras, incluidas 22 edificaciones y varios puentes. El epicentro, situado cerca de la isla Malapascua, registró un sismo muy superficial que generó fuertes sacudidas en la segunda ciudad más importante del país, así como 379 réplicas posteriores.
Tras la emergencia, el Servicio Nacional de Bomberos de Taiwán activó su protocolo de ayuda humanitaria internacional y puso en alerta a equipos especializados de rescate, preparados para desplazarse a Filipinas en cuanto el Gobierno de Manila solicite asistencia oficial. La respuesta rápida demuestra la coordinación regional ante desastres naturales de gran magnitud.
En cuanto al posible impacto en turistas taiwaneses, la Asociación de Garantía de Calidad de la Industria de Viajes de Taiwán aseguró que no se ha informado de grupos afectados. Aunque Cebú es un destino popular, actualmente no es temporada alta y los grupos organizados son reducidos. El aeropuerto de la isla mantiene operaciones normales, pero las autoridades recomiendan precaución debido a los riesgos derivados de réplicas, cortes eléctricos y la inestabilidad de estructuras ya dañadas.