El debate sobre los aranceles recíprocos entre Taiwán y Estados Unidos se ha visto alterado por la propuesta del secretario de Comercio norteamericano, Howard Lutnick, quien sugirió un reparto equitativo del 50 % en la producción de semiconductores entre ambos países. La iniciativa fue recibida con recelo en Taipéi, cuyo Gobierno aclaró de inmediato que se trata de una idea unilateral de Washington y que Taiwán no ha aceptado ni discutido semejante compromiso en las conversaciones actuales.
La delegación taiwanesa, encabezada por la vicepresidenta del Yuan Ejecutivo, Cheng Li-chun (鄭麗君), y la principal representante de las negociaciones, Yang Jen-ni (楊珍妮), regresó de la quinta ronda de conversaciones celebrada en Washington, insistiendo en que el diálogo se centra en los aranceles y la cooperación en la cadena de suministro, no en un hipotético reparto de la capacidad de producción de chips. El Ejecutivo aseguró que informará oficialmente a la población sobre los avances.
Mientras tanto, el oficialismo defendió la posición de Taiwán como actor clave en la cadena mundial de semiconductores, subrayando que décadas de acumulación tecnológica y productiva otorgan a la isla un rol estratégico en el suministro global. A su juicio, no conviene hacer especulaciones mientras duren las conversaciones, ya que el objetivo es asegurar los mayores beneficios posibles para el país.
Desde la oposición, en cambio, se alertó de que aceptar un reparto “50-50” en la producción sería injusto para TSMC y para la industria tecnológica taiwanesa, que ha liderado durante años la innovación en este sector. El Gobierno, por su parte, garantizó que las negociaciones se concentran exclusivamente en reducir los aranceles y obtener ventajas comerciales en el marco de la legislación estadounidense, siempre defendiendo los intereses nacionales e industriales.