La muerte de Jane Goodall, pionera de la investigación en primates y defensora incansable del medioambiente, ha conmovido al mundo. En Taiwán, donde mantenía una relación cercana desde hace casi tres décadas, la noticia fue recibida con especial pesar. El presidente Lai Ching-te (賴清德) y la vicepresidenta Hsiao Bi-khim (蕭美琴) expresaron públicamente sus condolencias y destacaron el legado de la científica, a la que describieron como una guía espiritual en la defensa de la naturaleza.
Goodall visitó en numerosas ocasiones la isla, donde dejó una huella profunda en la sociedad y en los jóvenes. El presidente Lai evocó un paseo compartido con ella por el río Erren y recordó cómo, incluso en junio de este año, continuaba inspirando a los jóvenes taiwaneses a no perder la esperanza en la lucha contra el cambio climático. La vicepresidenta, por su parte, subrayó su fe en que la semilla que sembró Goodall seguirá dando frutos.
La científica no solo destacó en la investigación académica sobre los chimpancés en Tanzania, sino que dedicó gran parte de su vida a la divulgación y al activismo ambiental. Fundó el programa internacional Roots & Shoots, que promueve la acción ecológica de los jóvenes, y recorrió el planeta para concienciar sobre el impacto de nuestras elecciones cotidianas en el futuro del planeta.
Su labor fue reconocida con algunos de los más prestigiosos premios internacionales, desde la Orden del Imperio Británico hasta el Premio Kyoto, la Legión de Honor francesa o el Gandhi–King de la no violencia. Más allá de los galardones, lo que marcó su figura fue la combinación de ciencia, empatía y compromiso con la vida en todas sus formas.
En Taiwán, el movimiento que ella inició en 1996 sigue vivo y activo. El programa Roots & Shoots ha arraigado en escuelas y comunidades, impulsando acciones concretas como la protección de humedales, la reducción de plásticos y la investigación sobre desechos marinos. Incluso se creó una escuela primaria inspirada en su filosofía. La asociación taiwanesa que lleva su nombre aseguró que continuará difundiendo su mensaje, manteniendo viva la esperanza y el espíritu de Goodall entre las nuevas generaciones.