El primer ministro Cho Jung-tai defendió en el Yuan Legislativo la aprobación de un presupuesto especial de 550 000 millones de dólares taiwaneses, concebido para reforzar la resiliencia nacional ante la nueva coyuntura internacional y las tensiones arancelarias. Una parte central de este plan es el reparto universal de efectivo de 236 000 millones, que permitirá a cada ciudadano y residente permanente recibir 10 000 dólares taiwaneses en el plazo de un mes tras la aprobación legislativa.
El plan responde al nuevo escenario global creado tras la imposición por parte de Estados Unidos de medidas arancelarias recíprocas, que han obligado a Taiwán a entablar intensas negociaciones con Washington desde mayo. Aunque las conversaciones aún no han concluido, el Ejecutivo insiste en que seguirá defendiendo los intereses estratégicos del país y ha reservado un fondo de 200 000 millones para eventuales medidas de apoyo industrial en el marco de estos acuerdos.
El presupuesto se financiará mediante superávits previos y nueva deuda, y estará en vigor hasta 2027. Se destinará a apoyo industrial, estabilidad del empleo, bienestar social y refuerzo de la resiliencia económica y social. Cho subrayó que los mecanismos de distribución del efectivo ya están listos gracias a la experiencia del reparto de 2023, lo que permitirá acelerar la entrega a más de 23 millones de beneficiarios en un plazo máximo de siete meses.