Durante el Diálogo de Seguridad de Taipéi 2025, el ex primer ministro australiano Scott Morrison advirtió que cualquier intento de China continental de bloquear Taiwán equivaldría a una declaración de guerra, con consecuencias devastadoras no solo para ambas orillas del Estrecho, sino también para la economía y la seguridad globales. Morrison subrayó que mantener el statu quo es esencial para la paz del Indo-Pacífico y para la defensa de la libertad y la prosperidad de todas las democracias.
Morrison, uno de los arquitectos de la alianza AUKUS, defendió que la seguridad de Taiwán es un pilar fundamental del equilibrio estratégico regional. Afirmó que, si la isla cayera bajo el control del Partido Comunista de China, el Indo-Pacífico perdería su estabilidad y las rutas comerciales globales se verían gravemente afectadas. Además, citó un informe del CSIS para advertir contra la falsa percepción de que un bloqueo sería una alternativa menos agresiva, insistiendo en que dicho acto constituye en sí mismo una guerra.
El exmandatario elogió los esfuerzos del presidente Lai Ching-te (賴清德) por reforzar la defensa asimétrica y la preparación ante crisis, afirmando que solo la unidad política y la inversión sostenida pueden crear una verdadera capacidad disuasoria.
El presidente del Instituto Nacional de Investigación sobre Seguridad y Defensa, Huoh Shou-yeh (霍守業), coincidió en que Taiwán se encuentra en el epicentro de las tensiones del Indo-Pacífico. Huoh advirtió que China continental, cada vez más autoritaria e invasiva bajo Xi Jinping (習近平), combina coerción militar, presión económica y guerra informativa para desestabilizar la región; recordó que, dada su posición estratégica y su liderazgo tecnológico, un conflicto en el estrecho de Taiwán no sería un asunto regional, sino una crisis global: “Si Taiwán sufre, el mundo sufre.”