El primer satélite del sistema Formosat-8, desarrollado por Taiwán, ha sido enviado a Estados Unidos y se lanzará en noviembre, marcando un avance decisivo en la autonomía tecnológica del país en materia espacial. Capaz de distinguir desde 561 kilómetros objetos de más de 70 centímetros, el satélite servirá para la observación terrestre, el monitoreo ambiental y aplicaciones científicas y de defensa.
El proyecto alcanza un 84 % de componentes fabricados en Taiwán, incluyendo sistemas de control, sensores, propulsión y gestión energética. Gracias a la adopción de la tecnología de integración por retardo temporal, el satélite podrá obtener imágenes de gran precisión y claridad. Solo las baterías y los paneles solares siguen dependiendo de proveedores extranjeros, aunque se prevé su nacionalización progresiva.
El sistema Formosat-8 estará compuesto por ocho satélites, cuyo despliegue se completará en 2031. El primero de ellos, llamado Chi Po-lin (齊柏林), orbitará la Tierra con capacidad de pasar tres veces al día sobre Taiwán y ofrecer cobertura global. Con este proyecto, Taiwán busca consolidar una cadena industrial espacial propia, reforzando su posición tecnológica y estratégica en el ámbito internacional.