El presidente Lai Ching-te (賴清德) pronunció hoy día 10 de octubre su segundo discurso del Día Nacional del Doble Diez desde que asumió el cargo. El mandatario señaló que este año representa un hito histórico en el proceso de democratización de Taiwán y subrayó que también se cumplen 80 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Lai recordó que las lecciones de aquella guerra siguen presentes y afirmó que la “Taiwán democrática” es el eje de la paz y la estabilidad del Indo-Pacífico. Se comprometió a mantener el statu quo en el Estrecho y expresó su esperanza de que China continental abandone la idea de alterar la situación por la fuerza, para salvaguardar conjuntamente la paz y la estabilidad regionales.
Hoy la República de China celebra su 114.º aniversario nacional. El presidente Lai asistió a la ceremonia central y al acto conmemorativo ante la Oficina Presidencial, donde ofreció un discurso titulado “Una nueva Taiwán que se alza en tiempos de cambio”.
El presidente afirmó que cada año los ciudadanos se reúnen para celebrar el cumpleaños del país, pero que este año tiene un significado especial: “Este año es histórico para la democratización de Taiwán”. Explicó que el pasado 10 de septiembre se alcanzó un momento simbólico, cuando los días transcurridos desde el levantamiento de la ley marcial superaron por primera vez los días vividos bajo su régimen opresivo. Este hecho representa que Taiwán ha dejado atrás definitivamente la sombra del autoritarismo y avanza hacia un futuro de democracia y esperanza.
Lai recordó que tanto las lágrimas derramadas en defensa de la patria como los sacrificios de quienes lucharon por la libertad y la soberanía popular forman parte de la memoria colectiva del pueblo. Tras tantos esfuerzos y sufrimientos, la “Taiwán democrática” constituye hoy la posición más clara de los 23 millones de habitantes de Taiwán, Penghu, Kinmen y Matsu en el mundo, y una luz de esperanza para quienes aún viven bajo regímenes autoritarios.
El presidente advirtió que el autoritarismo sigue expandiéndose y que el orden internacional atraviesa serios desafíos. Señaló que la seguridad del estrecho de Taiwán, el mar de China Oriental, el mar de China Meridional y toda la primera cadena de islas está en grave peligro. Subrayó que la “Taiwán democrática” trabajará para mantener el statu quo y proteger la paz en el estrecho, e instó a Pekín a renunciar a la fuerza:
“La ‘Taiwán democrática’ es el eje de la paz y la estabilidad del Indo-Pacífico, así como un miembro responsable de la comunidad internacional. Nos esforzaremos por mantener el statu quo, proteger la paz y promover la prosperidad regional. Esperamos que China actúe con la responsabilidad propia de una gran potencia, deje de distorsionar la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU y los documentos históricos de la Segunda Guerra Mundial, y renuncie al uso de la fuerza o la coerción para cambiar la situación en el estrecho de Taiwán, colaborando en la defensa de la paz y la estabilidad en el Indo-Pacífico.”
En su discurso, Lai también destacó los brillantes resultados económicos recientes de Taiwán, impulsados por las industrias de semiconductores, tecnologías de la información y componentes electrónicos, y afirmó que estos logros pertenecen a todos los taiwaneses y que su deber como presidente es proteger estos valiosos activos.
El mandatario anunció tres estrategias para consolidar la competitividad de la República de China (Taiwán): “Ampliar la inversión y arraigar en Taiwán”, “Profundizar la cooperación económica y comercial internacional” y “Construir montañas protectoras que refuercen la capacidad industrial”. Promoverá el “Nuevo Plan de las Diez Grandes Construcciones de la IA”, con el objetivo de situar a Taiwán entre los cinco principales centros de computación del mundo. También impulsará la investigación en tecnología cuántica, fotónica de silicio y robótica, ayudará a los sectores productivos a adoptar herramientas de IA y fomentará su aplicación en todos los ámbitos, llevando a Taiwán hacia una era de inteligencia integral. Además, proyecta convertir a Taiwán en un centro asiático de gestión de activos y desarrollar la industria biotecnológica y farmacéutica, hasta convertirla en un sector billonario, creando otra “montaña sagrada” que proteja al país.
En materia de defensa, Lai explicó que el nuevo presupuesto militar persigue tres grandes objetivos. Primero, acelerar la construcción del “Escudo de Taiwán” (T-Dome), una red de defensa aérea escalonada, altamente perceptiva y eficazmente interceptora, que proteja la vida y los bienes de los ciudadanos. Segundo, integrar tecnologías avanzadas e inteligencia artificial para crear un sistema de defensa inteligente basado en estrategias asimétricas. Y tercero, invertir en innovación militar y colaborar con las industrias de defensa de países aliados para fortalecer las capacidades nacionales, eliminar la dependencia de las cadenas de suministro “rojas” y construir junto a las democracias una sólida línea de defensa de los valores de libertad y democracia.
El presidente agradeció a los “héroes del rescate” de todos los sectores, a los amigos extranjeros y al personal militar, policial y de bomberos, tanto central como local, por su participación en las labores de emergencia en Hualien y otras partes del país. Lai subrayó que esta movilización espontánea de todo el pueblo es única en el mundo y demuestra la grandeza y el espíritu solidario de este pequeño país montañoso.
Por último, el presidente concluyó su discurso afirmando que guiará al país con unidad y valentía, sin temor a los desafíos, hacia un futuro mejor. Lai finalizó con una triple arenga:
“¡Ánimo, Taiwán! ¡Ánimo, República de China! ¡Ánimo, República de China-Taiwán!”