En la aldea de Lunwei, la despoblación rural amenaza con hacer desaparecer sus tradiciones. Sin embargo, la antigua danza del león marcial, conocida como "Gan-ah-sai" (簳仔獅), está reviviendo el espíritu de la comunidad.
El impulso detrás de este rescate cultural es Chen Wu-tong (陳梧桐), un residente que regresó a su pueblo tras tener éxito en el extranjero y se alarmó por la inminente pérdida de la tradición marcial. Como presidente de la Asociación de Creación de Tierras Lunhe (崙禾), Chen contactó a viejos maestros para revivir la técnica centenaria, enfrentándose inicialmente a grandes dificultades que casi provocan el abandono del proyecto, por lo que determinaron integrar nuevos elementos para asegurar la supervivencia de la tradición en el mundo moderno.
El proyecto ha logrado unir a tres generaciones: los ancianos guían, y los jóvenes, al practicar la danza marcial, ganan confianza. El proceso de revitalización cultural ha sido arduo, ya que Chen Wu-tong admitió que la falta de motivación, especialmente entre los jóvenes, casi provocó el abandono del proyecto, lo que les llevó a incorporar nuevos elementos a la tradición, reconociendo que el entorno actual difiere del de hace dos siglos. Para impulsar el compromiso, la asociación ha integrado la danza con un programa de agricultura y alimentación, permitiendo a los jóvenes actuar para los visitantes, lo cual les infunde confianza, sentido de logro y fortalece su dedicación a la tradición de la danza del león marcial.
Además de la cultura, Chen Wu-tong trabaja para revitalizar la economía local, promoviendo el cultivo de espárragos entre los agricultores para aumentar el valor de sus productos. A través de la educación y estas actividades, el proyecto busca fomentar la unidad y el orgullo en la aldea, demostrando que la tradición puede ser un motor de cambio.