Radio Taiwán Internacional (Rti) celebró hoy, miércoles 29, el foro “Comprender la economía entre Estados Unidos y China continental”, en el que el subdirector del Consejo para los Asuntos de China Continental (MAC, por sus siglas en inglés), Shen Yu-chung (沈有忠), analizó el trasfondo político de las conmemoraciones que Pekín ha denominado “los tres octogésimos aniversarios”: la victoria en la Segunda Guerra sino-japonesa, la fundación de las Naciones Unidas y la recuperación de Taiwán del imperio japonés. Según Shen, el objetivo final del gobierno chino es reforzar su principio de una sola China y eliminar por completo el espacio de existencia internacional de la República de China.
Durante el encuentro, Shen subrayó que el Partido Comunista de China aprovecha el debate mundial en torno a este principio para amplificar las celebraciones y consolidar su narrativa histórica. El funcionario recordó que, tras la Segunda Guerra Mundial, fue la República de China, y no la República Popular de China, la que participó en la creación del orden internacional y recibió la soberanía de la isla de Taiwán. Sin embargo, advirtió que Pekín intenta reinterpretar esos acontecimientos con el propósito de fortalecer su posición política actual.
El funcionario también señaló que China continental ha vinculado la conmemoración de la retrocesión de Taiwán con la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU, con el fin de atribuirse la soberanía sobre la isla. Aunque los tres hechos históricos son reales, explicó, su reinterpretación conjunta da lugar a un relato que borra la existencia de la República de China en el ámbito internacional.
La presidenta de Rti, Cheryl Lai (賴秀如), coincidió con este análisis y destacó que un simple cálculo basta para poner en duda la narrativa china: la República Popular de China, fundada en 1949, tiene apenas 76 años de historia. Entonces, al celebrar estos octogésimos aniversarios, se apropia de la historicidad que pertenece a la República de China. Lai añadió que, ante un régimen comunista caracterizado por profundas desigualdades económicas y ambiciones expansionistas, Taiwán debe “conocerse a sí mismo y conocer al adversario” para comprender el verdadero alcance del impacto chino en Taiwán y en el mundo.