Durante la cumbre de líderes del APEC en Gyeongju, Estados Unidos y Corea del Sur alcanzaron un acuerdo comercial que reduce el “arancel recíproco” al 15 % y fija un compromiso surcoreano de inversión de 350 000 millones de dólares en el país norteamericano. El presidente del Instituto de Investigación Económica de Taiwán, Chang Chien-i (張建一), interpretó que el centro de la política comercial de Donald Trump sigue siendo atraer capital extranjero a Estados Unidos y que el futuro acuerdo entre Taipéi y Washington se orientará en esa misma dirección.
Chang explicó que, a diferencia de Corea o Japón, Taiwán no puede comprometer inversiones tan elevadas, pero sí puede ofrecer incentivos fiscales y financieros para estimular la participación de las empresas privadas, además de aumentar la implicación de las compañías públicas en el mercado estadounidense. Entre las medidas posibles mencionó la compra de gas natural de Alaska por parte de la petrolera estatal CPC y la concesión de garantías de financiación a empresas interesadas en invertir en Estados Unidos, lo que —según él— podría facilitar reducciones adicionales de aranceles.
El economista también destacó que Taiwán parte de una posición ventajosa en el sector de los semiconductores, gracias a la superioridad técnica de sus procesos de fabricación avanzada. Consideró que, incluso si se igualan los tipos impositivos entre competidores, las empresas taiwanesas seguirán siendo más fuertes. Chang señaló además que la presentación de un chip de 2 nanómetros por parte de Samsung en el APEC demuestra el dinamismo del sector, aunque el verdadero reto reside en mejorar los niveles de eficiencia y rendimiento industrial.