El debate sobre la energía nuclear ha vuelto al centro de la discusión en Taiwán tras la intervención del asesor Chien Yu-hsin (簡又新) en la Comisión Nacional de Estrategias para el Cambio Climático. Chien advirtió que, sin reconsiderar el abandono de la energía nuclear, el país podría no alcanzar sus metas de reducción de carbono para 2030, y subrayó que el suministro eléctrico es esencial para sostener el desarrollo de la inteligencia artificial y la competitividad tecnológica.
La Oficina Presidencial respondió reafirmando la posición del presidente Lai Ching-te (賴清德), quien mantiene su política basada en los “dos requisitos y tres principios”: la estricta seguridad nuclear, la gestión de los desechos radiactivos y la necesidad de consenso social antes de cualquier paso hacia la reactivación nuclear. Lai defendió que la comisión es un foro plural que permite debatir abiertamente las distintas posturas en torno a la política energética y la transición hacia un modelo sostenible.
Mientras tanto, la empresa estatal Taipower ha comenzado preparativos técnicos y consultas con expertos internacionales para una posible reactivación de las plantas, incluyendo autoevaluaciones de seguridad bajo nuevas directrices. Su presidente, Tseng Wen-sheng (曾文生), destacó que el crecimiento del consumo eléctrico taiwanés se debe principalmente al auge del sector de los semiconductores y los centros de datos de inteligencia artificial, lo que plantea un desafío energético distinto al de otros países y podría reabrir el debate sobre la necesidad de diversificar las fuentes de generación, incluida la nuclear.