El esperado encuentro entre el líder de China continental Xi Jinping (習近平) y el presidente de EEUU, Donald Trump, concluyó sin abordar la cuestión de Taiwán, lo que algunos políticos en Taipéi interpretaron como una señal positiva. El diputado del Kuomintang Lai Shyh-bao (賴士葆) consideró que la ausencia del tema taiwanés beneficia temporalmente las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Taiwán, aunque advirtió de posibles repercusiones si las conversaciones entre Washington y Pekín afectan los acuerdos arancelarios bilaterales.
Desde el Partido Democrático Progresista, Wang Ting-yu (王定宇) subrayó que Trump confirmó explícitamente que “Taiwán no estuvo en la mesa”, lo que demuestra —según él— el compromiso de Estados Unidos de no usar a la isla como moneda de cambio. Wang recordó además que las relaciones bilaterales cuentan con canales propios de comunicación sobre comercio y defensa, que no se mezclan con las negociaciones entre las dos potencias.
El diputado también señaló que Xi Jinping deseaba tratar dos cuestiones clave: Taiwán y las restricciones tecnológicas impuestas por Washington, pero ninguna de ellas fue mencionada, lo que, en su opinión, refleja un giro diplomático significativo en el equilibrio de poder internacional. Mientras tanto, la Presidencia taiwanesa celebró que ambos líderes mantuvieran un diálogo que contribuya a la estabilidad regional, reiterando su compromiso con la paz y la reducción de tensiones.
Fuentes del equipo taiwanés en la cumbre de APEC confirmaron que el resultado del encuentro coincidió con las previsiones de Taipéi: la postura de Estados Unidos hacia la isla no ha cambiado. Tanto Trump como el secretario de Estado Marco Rubio han reiterado que Taiwán no será objeto de negociación. El encuentro, de apenas una hora y cuarenta minutos en el aeropuerto de Busan, sirvió más para consolidar acuerdos ya discutidos que para introducir nuevos temas, por lo que no se esperaban sorpresas.