Taiwán está reforzando su llamada “diplomacia de think tanks”, una estrategia que busca ampliar su presencia internacional mediante la cooperación con centros de investigación y análisis de todo el mundo. Esta forma de diplomacia se estructura en tres ejes: transformar la Academia Diplomática en un centro de pensamiento, promover el contacto directo con think tanks extranjeros a través de visitas oficiales, e invitar a delegaciones internacionales a visitar la isla.
El ministro de Relaciones Exteriores, Lin Chia-lung (林佳龍), ha hecho de esta política una de sus prioridades desde que asumió el cargo. Su reciente participación en foros y centros de estudios europeos, como el Foro de Seguridad de Varsovia y el Centro de Estudios Estratégicos de La Haya, refleja el creciente espacio diplomático de Taiwán en Europa. Lin subrayó que este enfoque permite superar parcialmente el bloqueo diplomático impuesto por Pekín, ofreciendo canales alternativos para exponer la posición de la isla en materia de seguridad y democracia.
Además de esta vertiente, la “diplomacia integral” taiwanesa incluye más de una decena de áreas, entre ellas la científica, la medioambiental, la cultural y la parlamentaria. Según el ministerio, la “diplomacia de think tanks”, aunque no figura de forma oficial en los documentos estratégicos, se ha consolidado como una herramienta eficaz para mejorar la visibilidad internacional de Taiwán y generar apoyo entre los responsables políticos de Estados Unidos y Europa.
Exteriores considera que la más reciente muestra de esta estrategia fue la visita a Taipéi de una delegación del Atlantic Council, encabezada por el exministro de Exteriores lituano Gabrielius Landsbergis. El Gobierno taiwanés considera que la influencia de estos centros en la toma de decisiones de Occidente refuerza la atención internacional hacia la seguridad de la isla, contribuyendo así a su objetivo principal: consolidar una red de cooperación global que permita a Taiwán mantener su autonomía y relevancia en el escenario internacional.