Durante la cumbre del 30 de octubre en Busan, Xi Jinping (習近平) y Donald Trump no abordaron el tema de Taiwán, hecho que llamó la atención de analistas por apartarse de la línea habitual de confrontación estadounidense hacia Pekín. Pese a ello, en entrevistas posteriores, Trump insistió en que Xi Jinping “conoce las consecuencias” si China continental intentara apoderarse de la isla por la fuerza, aunque evitó revelar cómo respondería Washington ante un escenario de guerra.
Trump confirmó que el encuentro sirvió principalmente para pactar una tregua comercial temporal entre ambos países y reiteró que el tema de Taiwán no apareció en la conversación. En el programa “60 Minutos”, fue preguntado directamente si ordenaría la intervención militar estadounidense en defensa de la isla, a lo que respondió de forma ambigua, diciendo que el líder continental “ya conoce la respuesta”.
El presidente estadounidense subrayó que Xi Jinping y su entorno son plenamente conscientes de los riesgos que implicaría cualquier acción militar contra Taiwán y recordó que ellos mismos han reconocido públicamente que no emprenderían nada durante su presidencia. Según Trump, este entendimiento mutuo explicaría por qué el asunto ni siquiera se mencionó en Busan.
Durante la gira asiática de Trump, el tema de Taiwán fue planteado varias veces, en las que expresó su deseo de que China continental no incurriera en una agresión y advirtiendo que sería “muy peligrosa para ellos”. Desde Washington, el senador republicano Lindsey Graham reiteró que el apoyo de Estados Unidos a Taiwán es firme y profundo, subrayando la importancia estratégica del compromiso estadounidense con la seguridad del Estrecho.