La revisión de la ley sobre protección del patrimonio cultural en China continental, que incluye la “recuperación de reliquias culturales perdidas en el extranjero”, ha suscitado preocupación en Taiwán sobre una posible reclamación de Pekín sobre las colecciones del Museo Nacional del Palacio de Taipéi. El director del museo, Hsiao Tsung-huang (蕭宗煌), respondió tajantemente que las piezas fueron trasladadas legalmente durante el gobierno de la República de China y están registradas como propiedad de dicho Estado.
En sesión parlamentaria, la legisladora del Partido Democrático Progresista, Wu Li-hua (伍麗華), advirtió sobre la creciente utilización de la “cultura china ortodoxa” en los discursos de Pekín, y sobre declaraciones que apuntan a un eventual “regreso” de obras a China continental. La diputada consideró que tales afirmaciones forman parte de una estrategia de “guerra cultural” o propaganda destinada a reivindicar la soberanía cultural sobre Taiwán.
Hsiao defendió la legitimidad del museo y rechazó cualquier base para las reclamaciones chinas, recordando que las piezas llegaron a Taiwán antes de la creación de la República Popular de China. Subrayó que el papel del museo es cultural y educativo, no político, y que su tarea consiste en preservar y compartir un patrimonio que ya forma parte inseparable de la identidad taiwanesa. Wu, por su parte, pidió a la institución reforzar su relato propio para evitar que Pekín lo instrumentalice en su narrativa de unificación.