Thomas Friedman, reputado columnista del New York Times, advirtió que Estados Unidos ya no ofrece un apoyo automático a Taiwán y aconsejó a la isla adoptar una estrategia de “erizo”: mantenerse firme pero prudente, trazar límites claros ante China continental y centrarse en la economía y la tecnología. Según Friedman, la clave para la seguridad de Taiwán está en evitar la provocación y en disuadir a Pekín sin caer en confrontaciones directas.
El ministro de Defensa, Wellington Koo (顧立雄), respondió asegurando que Taiwán sigue precisamente ese rumbo, fortaleciendo sus capacidades defensivas en coordinación con Estados Unidos. Koo subrayó que la política estadounidense de “mantener la paz mediante la fuerza” continúa vigente, y destacó que el país busca convertirse en un actor esencial en el ámbito tecnológico y en los mecanismos de disuasión colectiva en el Indo-Pacífico junto a aliados con ideas afines.
En paralelo, el gobierno taiwanés afronta un escándalo por la evasión del servicio militar en el mundo del espectáculo. La Fiscalía ha propuesto endurecer las penas y suprimir la posibilidad de pagar multas en lugar de prisión. Algunos legisladores sugieren además elevar la edad de desmovilización. El ministro, sin embargo, pidió prudencia y un estudio más amplio, al considerar que ambos temas deben analizarse de manera separada.