Alexander Velez-Green, nominado a un alto cargo del Departamento de Guerra de EE. UU., afirmó su apoyo al suministro de armas a Taiwán y propuso que cualquier coproducción se centre en sistemas de menor complejidad técnica que la isla ya pueda fabricar con su mano de obra y bases industriales. También indicó que, si es confirmado, promoverá ante la dirección opciones para ayudar a Taiwán, incluida la posibilidad de recurrir a la autoridad presidencial de aprovisionamiento (PDA).
Velez-Green subrayó que la prioridad debe ser reforzar la disuasión mediante una “defensa de negación”: dotar a Taiwán de capacidades que aumenten el coste y reduzcan las posibilidades de éxito de una agresión. Señaló que, si EE. UU. no puede suministrar a sus aliados el armamento necesario, eso sería un problema para mantener el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico.
Asimismo, recomendó que Taiwán acelere reformas internas y aumente su presupuesto de defensa, priorizando sistemas coherentes con la defensa de negación —misiles de crucero móviles, defensa aérea de corto alcance, minas, plataformas no tripuladas y artillería móvil— y que refuerce personal, comunicaciones, logística y formación para crear una disuasión creíble y sostenible.