Thomas Friedman, reconocido columnista del New York Times, advirtió que la era en la que se daba por sentado el apoyo incondicional de Estados Unidos a Taiwán podría haber terminado con la presidencia de Donald Trump. En una videoconferencia en la Cumbre Visión, sugirió que Taiwán adopte una estrategia defensiva similar a la de un “erizo”: mantener la distancia, reforzar su disuasión ante China continental, conservar un perfil bajo y centrarse en el progreso económico y tecnológico para evitar verse arrastrado a un conflicto.
Sin embargo, el Instituto Americano en Taiwán (AIT) reaccionó rápidamente para aclarar que la política de Washington no ha cambiado. Subrayó que, tanto bajo el liderazgo del presidente Trump como bajo sus principales funcionarios, la posición estadounidense sigue siendo la de apoyar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, oponiéndose a cualquier acción unilateral —de cualquiera de las partes— que modifique el statu quo.
El AIT reiteró que Estados Unidos aboga por una resolución pacífica de las diferencias entre ambos lados del estrecho, libre de coerción y aceptable para las poblaciones de Taiwán y China continental. Además, recordó declaraciones recientes de los secretarios Rubio y Hegseth, quienes insistieron en el compromiso de Washington con la defensa de Taiwán y con el mantenimiento del equilibrio de poder en el Indo-Pacífico ante el creciente protagonismo militar y diplomático de Pekín.