La televisión estatal china CCTV emitió un reportaje acusando al diputado taiwanés Puma Shen (沈伯洋) de participar en actividades separatistas y advirtió que podría emitirse una orden de detención internacional contra él, incluso a través de Interpol. El caso se enmarca en la política de Pekín hacia los defensores de la independencia de Taiwán, a los que considera secesionistas. Shen respondió denunciando que China continental intenta fabricar delitos y extender su influencia judicial sobre un país con el que “no tiene ninguna relación de subordinación”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó el reportaje como un ejemplo de “represión transfronteriza” y una grave violación del derecho internacional y de los derechos humanos. Pidió a la comunidad internacional que condene este tipo de actuaciones y recordó que China continental no tiene jurisdicción sobre Taiwán ni legitimidad para perseguir judicialmente a sus ciudadanos.
El Consejo para Asuntos de China Continental (MAC, siglas en inglés) advirtió que la campaña mediática de Pekín busca intimidar a los taiwaneses y fomentar la autocensura mediante una estrategia de “guerra psicológica”. También alertó de que estas tácticas podrían extenderse a toda la sociedad taiwanesa. El Gobierno insistió en que protegerá la seguridad de todos los ciudadanos y reiteró que Taiwán es un Estado soberano, sin ningún vínculo de subordinación con China continental.