El metro de Taipéi cuenta con una serie de dispositivos ocultos diseñados para proteger las estaciones de posibles inundaciones. Entre ellos destacan unas puertas de aspecto similar al de una cámara acorazada, que han despertado la curiosidad de los usuarios. Aunque a primera vista puedan parecer elementos decorativos o relacionados con bancos o salidas de emergencia, su función real es estrictamente preventiva.
Estas estructuras nacieron tras el desastre provocado por el tifón Nari en 2001, cuando varias instalaciones ferroviarias, incluida la línea Bannan y la estación central, quedaron sumergidas bajo más de dos metros de agua. A raíz de aquella experiencia, el metro decidió instalar puertas estancas gruesas y resistentes situadas más allá de las entradas tradicionales, para impedir que el agua se adentrara en los andenes incluso si las calles se inundaban.
Existen varios tipos de puertas: basculantes, verticales y de movimiento horizontal, todas pensadas para sellar las estaciones en caso de emergencia. Aunque el tifón Fung-wong no ha sido tan destructivo como Nari, las autoridades se mantuvieron en alerta por las lluvias intensas. El sistema de protección del metro es ahora una pieza clave en la preparación de Taipéi frente a nuevos episodios meteorológicos extremos.