En Taiwán existe un templo donde no solo puedes rezar: también puedes “darle unos buenos golpes a la persona vil” que te rodea. Sí, literalmente. Este singular “campo de golpiza simbólica” —el único en todo Taiwán— se encuentra en un templo de la fortuna en el condado de Chiayi. La idea nace de una tradición de Hong Kong, pero el templo la adaptó con un toque creativo y bien cargado de energía.
El ritual es sencillo: los fieles toman un pequeño palo de madera, recitan unas frases especiales y comienzan a “darle” simbólicamente a las malas vibras… o a esa persona que te complica la vida. Después, el dibujo representativo y el dinero ritual se queman en el horno del templo, simbolizando la expulsión de la mala suerte.
Y después de desahogarse, llega el momento más esperado: pedir fortuna con los bloques sagrados de cinco colores. Dependiendo de los colores que caen boca arriba, el creyente recibe diferentes cantidades de dinero bendecido. Si la suerte sonríe y los cinco bloques dan resultados favorables, el premio mayor es un pequeño amuleto de oro macizo en forma de calabaza de casi 2 gramos. Cada color del bloque de madera tiene su propio significado: sabiduría, erudición, habilidad de escritura, destino y redes personales. Lo que salga es la bendición que los dioses quieren darte.
Con su imponente arquitectura, el ritual de golpear a la “persona mezquina” y el curioso sistema de bloques de cinco colores, este templo se ha convertido en un destino popular para quienes buscan una experiencia espiritual distinta: rezar, liberar tensiones y, de paso, atraer un poco más de buena fortuna.