El Gobierno del PDP ha reiterado que la prioridad absoluta para garantizar su seguridad es evitar que estalle un conflicto, lo que implica reforzar la disuasión mediante la cooperación con aliados. El viceministro de Exteriores, Wu Chih-chung (吳志中), afirmó que ampliar la red de socios internacionales es esencial para impedir la guerra y mantener la estabilidad en Asia Oriental.
Las declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi (高市早苗), sobre una posible “crisis en Taiwán” han provocado un análisis institucional dentro de Taiwán. Sin embargo, el Ministerio de Exteriores taiwanés destaca que Japón mantiene una política de ambigüedad estratégica, sin definir si un conflicto en el Estrecho constituiría para él una amenaza existencial. Además, las decisiones japonesas en caso de crisis dependerían de factores como la postura de Estados Unidos y la opinión pública nipona.
Wu evitó comentar las medidas de seguridad adoptadas por Japón, insistiendo en que cada país protege sus intereses, pero subrayó que la meta compartida es reducir la tensión regional. También señaló que Taiwán está aumentando su número de aliados en Europa, lo que contribuye a la disuasión. La estrategia taiwanesa combina diplomacia activa y cooperación multilateral en materia de seguridad.
Por su parte, la Agencia de Seguridad Nacional subraya que el gabinete de Takaichi está reforzando significativamente su capacidad de defensa y ampliando la cooperación militar, especialmente con Estados Unidos. Japón fortalece su papel en la Primera Cadena de Islas, incrementa su presencia militar en las islas del suroeste y amplía la coordinación con Corea del Sur, Filipinas, Australia, la UE y la OTAN, buscando crear una red de defensa regional diseñada para aumentar la capacidad colectiva de disuasión frente a posibles amenazas.