El primer satélite óptico de teledetección desarrollado íntegramente por Taiwán, el Formosat-8, ya tiene nueva fecha de lanzamiento. Tras el cierre temporal del Gobierno de Estados Unidos, que obligó a retrasar la misión en cuatro ocasiones, el despegue ha sido reprogramado para el 27 de noviembre, a las 2:18 de la madrugada (hora de Taiwán). El satélite viajará desde la base espacial de Vandenberg, en California, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX.
El Formosat-8 marca un avance importante para la autonomía espacial de Taiwán. Una vez completada la constelación —compuesta por ocho satélites en órbita heliosíncrona— el país podrá mejorar su capacidad de respuesta ante desastres, su seguridad nacional y el desarrollo de aplicaciones científicas y agrícolas.
El proyecto lo lidera el Centro Espacial Nacional (TASA). Según la agencia, el 84 % de los componentes clave del satélite fueron diseñados y fabricados en Taiwán. En el programa participan 20 empresas nacionales y 33 instituciones académicas, industriales y gubernamentales. El primer satélite de la serie ha sido bautizado como “Chi Po-lin (齊柏林)”, en honor al fotógrafo aéreo taiwanés que dedicó su vida a documentar el territorio.
El Formosat-8 puede capturar imágenes desde 561 kilómetros de altura y, tras el procesamiento en tierra, permite identificar objetos de más de 70 centímetros. Su carga útil es una cámara espacial de gran tamaño, con una distancia focal de 3.927 milímetros, capaz de obtener imágenes pancromáticas y multiespectrales de manera simultánea.
Antes del lanzamiento, los ingenieros deben revisar posibles daños tras el transporte, comprobar todos los sistemas, cargar el combustible del módulo de propulsión y acoplar el satélite al cohete. Después, SpaceX lo colocará dentro de la cúpula protectora, lo integrará en la segunda etapa del Falcon 9 y realizará la carga final de baterías hasta una hora antes del despegue.
El Gobierno taiwanés prevé que la industria espacial del país siga creciendo. La producción relacionada con tecnologías satelitales y equipos terrestres podría alcanzar los 300.000 millones de dólares taiwaneses en 2025, impulsada por nuevos programas de investigación y por la participación de fabricantes locales en la cadena de suministro de SpaceX.