La nueva llamada entre Xi Jinping (習近平) y Donald Trump, celebrada el 24 por la noche, volvió a situar a Taiwán en el centro de la disputa diplomática. Mientras que la versión oficial de Pekín asegura que Xi recalcó que “Taiwán debe regresar a China” y que Trump mostró comprensión hacia la postura de Pekín, el presidente estadounidense evitó por completo mencionar el tema al relatar la conversación en redes sociales. El contraste entre ambas narrativas ha generado inquietud en Taipéi.
El primer ministro, Cho Jung-tai (卓榮泰), reaccionó con firmeza, reiterando que Taiwán es un país soberano e independiente y que sus 23 millones de ciudadanos no contemplan la idea de un “regreso” a China continental. Cho subrayó que Taiwán desempeña un papel clave en la seguridad regional y en el desarrollo tecnológico, y que mantener el statu quo es una prioridad compartida a nivel internacional. Por ello, defendió el fortalecimiento de la autodefensa y la cooperación con democracias afines.
El Ministerio de Relaciones Exteriores también respondió, acusando a Pekín de distorsionar de forma sistemática la historia y el estatus legal de la isla. El portavoz Hsiao Kuang-wei (蕭光偉) recordó que ni los documentos de la Segunda Guerra Mundial ni las resoluciones de la ONU determinan la soberanía de Taiwán y afirmó que Taipéi y Pekín no están subordinados entre sí. Asimismo, denunció las tácticas expansionistas de China continental, que violan los principios de la Carta de la ONU sobre el uso de la fuerza y la resolución pacífica de conflictos.
La tensión se enmarca en un contexto regional ya delicado: las relaciones entre Japón y China continental atraviesan un deterioro tras las declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi (高市早苗), quien advirtió que un conflicto armado en torno a Taiwán podría activar el derecho de autodefensa colectiva de Japón. Al mismo tiempo, Estados Unidos ha presentado un plan de paz de 28 puntos para poner fin a la guerra en Ucrania, mientras la representación taiwanesa en Washington afirma seguir de cerca las dinámicas entre Washington y Pekín.