El presidente Lai Ching-te (賴清德) anunció un amplio plan de seguridad nacional para hacer frente a las crecientes presiones de Pekín. El proyecto contempla la creación del “Escudo de Taiwán” y una inversión de 1,25 billones de dólares taiwaneses (aproximadamente USD 40 000 millones) en los próximos ocho años, con el objetivo de fortalecer la defensa militar y proteger la democracia taiwanesa. El Gobierno sostiene que China continental avanza en una estrategia para transformar la “Taiwán democrática” en “Taiwán de China”, lo que requiere una respuesta integral.
El primer pilar del plan consiste en la construcción de un mecanismo completo de defensa democrática. Esto incluye la creación de un grupo de trabajo permanente para contrarrestar la propaganda y las tácticas legales de Pekín, medidas para detectar y frenar la injerencia en las políticas públicas y los procesos electorales, y la implementación plena de las leyes de seguridad nacional. También se contemplan acciones contra la represión transfronteriza de China continental y la institucionalización de normas que regulen los contactos políticos entre actores taiwaneses y continentales, rechazando explícitamente el modelo de “un país, dos sistemas”.
El segundo pilar apunta a reforzar la capacidad militar y desarrollar una industria de defensa moderna. Lai estableció tres objetivos escalonados: lograr, para 2027, una elevada preparación militar que disuada a China continental; consolidar para 2033 una fuerza defensiva altamente resiliente; y, a largo plazo, construir una capacidad que garantice de forma permanente la seguridad de la “Taiwán democrática”. Para ello, el Ministerio de Defensa impulsará un programa especial para adquirir equipos que refuercen la resiliencia y las capacidades asimétricas.
El presidente remarcó que la mayor amenaza para Taiwán no es la fuerza militar china, sino la posibilidad de ceder ante la presión. Sostuvo que la historia demuestra que la conciliación con los agresores solo conduce al desastre. Defendió que la democracia no constituye una provocación y pidió unidad a toda la sociedad taiwanesa para consolidar la seguridad nacional y proteger la soberanía del país mediante un sistema de defensa, una economía sólida y mecanismos democráticos robustos.