El Ministerio de Relaciones Exteriores respondió a las recientes declaraciones de Pekín sobre el Tratado de San Francisco, después de que China continental afirmara que nunca ha reconocido lo que este tratado estipula sobre la soberanía taiwanesa. Taipéi subrayó que dicho tratado sustituyó a declaraciones previas como la de El Cairo y la de Potsdam, y recalcó que la República Popular de China nunca ha gobernado Taiwán en ningún momento de su historia.
El portavoz taiwanés Lee Hsien-chang (李憲章) afirmó que la postura del Gobierno de la República de China ha sido coherente: Taiwán y la República Popular de China no se subordinan entre sí, y Pekín no tiene autoridad para representar a Taiwán en foros internacionales. Esta “no subordinación mutua”, señaló, constituye la realidad política actual.
Asimismo, Lee explicó que la democracia taiwanesa —construida desde los años ochenta y consolidada con la primera elección presidencial directa en 1996 y varias alternancias de poder— demuestra que el Gobierno de la República de China es el que ejerce autoridad efectiva y representa legítimamente al pueblo taiwanés. Este desarrollo político ha reforzado el estatus de igualdad entre ambas partes.
Finalmente, Taiwán defendió que solo un gobierno elegido por sus 23 millones de ciudadanos puede representar al país en la comunidad internacional. La isla considera que la defensa de su sistema democrático y su autogobierno reafirma la separación política existente entre Taiwán y la República Popular de China.