Las negociaciones entre Taiwán y Estados Unidos sobre un nuevo acuerdo arancelario están en su tramo final, en medio de informaciones contradictorias sobre si el pacto incluirá que trabajadores estadounidenses reciban formación técnica en semiconductores por parte de Taiwán. El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, sugirió que esta cooperación formativa «por supuesto» tendrá lugar, aunque evitó confirmar si será una obligación contractual del acuerdo.
Las declaraciones de Lutnick se producen en un contexto de importantes inversiones en Estados Unidos por parte de empresas taiwanesas y estadounidenses del sector de los chips. TSMC ha anunciado una ampliación masiva de su inversión hasta los 160 500 millones de dólares, a lo que se suman incrementos por parte de Micron y Texas Instruments. Según Lutnick, la inversión total en el país ronda ya los 300 000 millones de dólares y podría aumentar si se cierra el acuerdo con Taiwán.
Sin embargo, desde Taiwán se matiza que la formación de trabajadores estadounidenses no forma parte de los compromisos negociados. La jefa negociadora Yang Jen-ni (楊珍妮) declaró ante el Yuan Legislativo que Taiwán no ha aceptado esta exigencia y que los detalles del acuerdo aún no están definidos. También desmintió que esta formación esté vinculada a posibles rebajas arancelarias, pese a las afirmaciones publicadas por Reuters.
En paralelo, Taiwán intenta asegurar una reducción de los aranceles recíprocos sin que se añadan cargas adicionales, como el arancel NMF o medidas antidumping. Estados Unidos ya ha reducido temporalmente la tasa del 32 % al 20 %, aunque aplicada junto a otras tarifas. Para Taipéi, el objetivo es establecer un «modelo taiwanés» de cooperación en la cadena de suministro que favorezca la producción en Estados Unidos, pero sin comprometerse a condiciones que excedan los intereses estratégicos taiwaneses.