La Casa Blanca ha publicado su Estrategia de Seguridad Nacional, en la que reafirma que la prevención de un conflicto en el estrecho de Taiwán constituye una prioridad de primer orden. Estados Unidos insiste en mantener su política tradicional de no apoyar cambios unilaterales al statu quo y destaca que garantizar la estabilidad en torno a Taiwán es urgente en el actual contexto geopolítico.
El presidente Lai Ching-te (賴清德) agradeció públicamente la postura estadounidense y recalcó que Taiwán seguirá reforzando su capacidad defensiva y actuando como un socio fiable para la preservación de la paz regional. La portavoz presidencial subrayó que el informe identifica a China continental como la principal amenaza para la estabilidad del Indo-Pacífico y enfatiza la necesidad de que las democracias de la región —incluyendo Japón, Corea del Sur y Taiwán— cooperen en materia de defensa.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, por su parte, celebró que Washington destaque la relevancia estratégica de Taiwán dentro de las cadenas de suministro y de la arquitectura de seguridad regional. Para Taipéi, el respaldo explícito de Estados Unidos y su coordinación con los aliados refuerzan la posición internacional de la isla frente a los intentos de Pekín de modificar el statu quo por la fuerza o la coerción.