El presidente Lai Ching-te (賴清德) participó el pasado día 6 en la ceremonia por el Día Mundial de los Derechos Humanos de 2025. Durante su discurso, recordó que la transición democrática de Taiwán fue difícil y afirmó que el país no puede retroceder ni permitir amenazas contra la libertad. Subrayó que la justicia transicional sigue vigente y que el avance democrático ha sido posible gracias al esfuerzo de varias generaciones.
El acto se celebró en el Parque Conmemorativo de Jingmei, donde se recuerda el periodo del “Terror Blanco”. La ceremonia destacó que las víctimas de la ley marcial y la represión política siguen siendo un recordatorio del valor de la libertad.
Lai explicó que su gobierno seguirá tres líneas de trabajo: la investigación de la verdad histórica y la apertura de archivos, la preservación de lugares de memoria y su inclusión en la educación, y la rehabilitación de las personas perseguidas. Señaló que estas acciones son responsabilidad del Estado y ayudan a reconocer errores del pasado.
El presidente afirmó que Taiwán es hoy “un faro democrático en Asia”, posición que atribuyó al esfuerzo de todo el pueblo. En la ceremonia también participó una víctima política de avanzada edad, que compartió su experiencia, junto con organizaciones civiles que organizaron actividades culturales para acercar la historia reciente a la sociedad taiwanesa.