El presidente Lai Ching-te (賴清德) anunció un incremento masivo del presupuesto de defensa taiwanés, con una inversión prevista de 1,25 billones de dólares taiwaneses para los próximos ocho años, con el objetivo de contrarrestar la creciente “amenaza militar” de China continental. Esta decisión ha sido recibida por Estados Unidos como una medida crucial para reforzar la disuasión y reducir la brecha militar entre ambas orillas del estrecho.
Raymond Greene, director del Instituto Americano en Taiwán, declaró que una mayor inversión en defensa por parte de Taipéi ayudará a restaurar el equilibrio estratégico que durante décadas ha sostenido la paz en la región y que, en su opinión, se ha ido erosionando en los últimos años. Subrayó que una Taiwán vulnerable no puede generar las condiciones necesarias para un diálogo fructífero y que solo una defensa creíble disuadirá la coerción.
Greene señaló además que la insuficiente inversión taiwanesa en autodefensa había generado preocupación en muchos países, al considerar que elevaba el riesgo de conflicto. Recordó también que la Ley de Relaciones con Taiwán obliga a Estados Unidos a mantener la capacidad disuasoria de la isla, algo imposible si esta no invierte en sí misma. La preparación militar, sostuvo, es la mejor garantía para preservar la paz.
El respaldo estadounidense se vio reforzado por una declaración conjunta de los senadores Elissa Slotkin y Thom Tillis, copresidentes del Caucus del Senado sobre Taiwán, quienes aplaudieron la magnitud histórica del nuevo presupuesto y afirmaron que constituye una inversión esencial en la autodefensa de la isla. También destacaron que este paquete abre nuevas oportunidades de cooperación tecnológica en materia de defensa entre ambos países.
El comunicado del Senado concluye que el fortalecimiento militar de Taiwán contribuye a la estabilidad del Indo-Pacífico y reduce el riesgo de conflicto. Los senadores animaron al Yuan Legislativo a aprobar el presupuesto con rapidez y consenso, recalcando que la inversión sostenida en seguridad propia es la piedra angular para preservar la estabilidad en el estrecho de Taiwán.