El presidente Lai Ching-te (賴清德) asistió ayer día 14 a la conmemoración del 120º aniversario de la predicación del Patriarca "Bai Yang" del grupo religioso I-Kuan Tao. Durante el evento, el mandatario hizo un llamado a la unidad para enfrentar los desafíos actuales de la nación.
El presidente Lai señaló que Taiwán atraviesa un momento de grandes cambios y pruebas severas. Destacó dos amenazas principales: las tensiones geopolíticas y los desastres compuestos causados por el clima extremo.
Con el fin de proteger nuestro hogar común, el gobierno está impulsando el concepto de 'resiliencia de defensa de toda la sociedad'. El presidente enfatizó que la seguridad nacional no es una tarea exclusiva del ejército o de las autoridades. Por el contrario, la defensa requiere la participación activa de cada sector de la sociedad civil. En este sentido, el mandatario afirmó que los grupos religiosos son un eslabón indispensable para construir esta fortaleza en el país. El mandatario detalló cómo deben adaptarse estos grupos según la situación.
Explicó que, en tiempos de paz, los templos funcionan como espacios para la espiritualidad y la unión de la comunidad. Sin embargo, ante una catástrofe, su función debe transformarse para servir como refugios de emergencia y centros de acopio, ofreciendo así consuelo y apoyo vital a la población.