El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Taiwán ha establecido el principio “N-2” para proteger las tecnologías nacionales clave, garantizando que los procesos de fabricación más avanzados y la capacidad de I+D sigan concentrándose en el país. Esta norma retrasa dos generaciones la posible transferencia al exterior de tecnologías punteras, con el objetivo de mantener la ventaja competitiva y reforzar la seguridad nacional.
Durante una comparecencia parlamentaria, el viceministro Lin Fa-cheng (林法正) explicó que solo los procesos posteriores a la generación “N-2” podrán evaluarse para su traslado fuera de Taiwán, y que las tecnologías clave se centran en nodos de 14 nanómetros o inferiores. Además, el Gobierno controlará al personal implicado y limitará la exportación de productos relacionados conforme a la lista de tecnologías estratégicas, que será revisada anualmente.
Por su parte, el Ministerio de Economía señaló que las grandes inversiones de TSMC en el extranjero deberán ser examinadas por el Comité de Revisión de Inversiones, teniendo en cuenta no solo el impacto industrial, sino también factores de seguridad nacional, con el fin de asegurar una protección integral del sector de los semiconductores.