Estados Unidos ha iniciado el procedimiento de notificación al Congreso para una nueva venta de armas a Taiwán valorada en más de 11 000 millones de dólares, la segunda anunciada durante la actual Administración Trump. El Gobierno taiwanés ha expresado su agradecimiento, subrayando que esta decisión refleja la estrecha cooperación bilateral y la atención que Washington presta a las necesidades de defensa de la isla.
El paquete incluye ocho programas de armamento que abarcan sistemas de mando y control, artillería, misiles antitanque, cohetes de largo alcance y mantenimiento de misiles navales. Entre ellos destacan los obuses autopropulsados M109A7, el sistema HIMARS y diversas ampliaciones de compras de misiles TOW, Javelin y Harpoon.
La Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa de EE. UU. ha señalado que estas ventas cumplen con la legislación estadounidense y contribuirán a mejorar la capacidad de Taiwán para afrontar amenazas presentes y futuras, reforzando su autodefensa y la estabilidad regional.
Las autoridades taiwanesas, tanto desde la Presidencia como desde los ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa, han destacado que la operación se enmarca en el Acta de Relaciones con Taiwán y las Seis Garantías, y que refuerza la disuasión mediante capacidades resilientes y asimétricas para preservar la paz en el estrecho de Taiwán.
Expertos en defensa subrayan que el énfasis en el Ejército de Tierra envía un mensaje claro a Pekín: aunque se lograra el control aéreo y marítimo, una eventual operación de desembarco encontraría una fuerte resistencia terrestre. En particular, la incorporación del M109A7 y del HIMARS moderniza de forma decisiva el fuego de largo alcance de Taiwán y completa una capacidad largamente postergada.