La creciente polarización política en Taiwán ha desembocado en un bloqueo entre el Gobierno del PDP y un Legislativo controlado por la oposición, que incluso plantea la destitución del presidente Lai Ching-te (賴清德). Esta situación ya afecta al presupuesto general de 2026 y a un ambicioso plan especial de defensa valorado en unos 40 000 millones de dólares.
Según Nikkei Asia, varios altos cargos de Europa, Asia y Norteamérica han expresado en privado su inquietud por el impacto de esta crisis interna. Alertan de que la inestabilidad política y el debilitamiento de los planes de seguridad podrían erosionar el apoyo internacional a Taiwán, pese a las recientes ventas de armas estadounidenses.
Un alto funcionario del G7 advirtió de que la falta de consenso interno en materia de defensa podría ofrecer argumentos a los sectores aislacionistas en Estados Unidos para desentenderse de una eventual crisis en el estrecho de Taiwán. A su juicio, la división interna mina la credibilidad del país ante sus aliados.
Otros responsables occidentales señalaron que la utilización partidista del presupuesto de defensa pone en riesgo la estabilidad regional y expone a la población taiwanesa a mayores peligros. Estos responsables subrayaron que la “comunidad internacional” no ve las reformas defensivas como un factor de escalada, sino que considera más peligrosa la falta de inversión.
Desde Europa, algunos observadores interpretan la actitud de la oposición como una apuesta política arriesgada para debilitar al Gobierno de Lai de cara a las elecciones futuras. Advierten de que, si el bloqueo persiste y afecta a la defensa, los socios democráticos podrían replantearse hasta qué punto deben seguir compensando la parálisis de la clase política taiwanesa.