El Kuomintang y el Partido Popular de Taiwán han bloqueado por cuarta vez una ley especial de defensa que supone el gasto extraordinario de 1,25 billones de dólares taiwaneses y han exigido que el presidente Lai Ching-te (賴清德) comparezca ante el Yuan Legislativo para ser interpelado.
Lai respondió que está dispuesto a informar sobre asuntos de Estado siguiendo los cauces constitucionales, pero rechazó un formato de preguntas y respuestas por considerarlo contrario a la Constitución y peligroso como precedente para el sistema político.
El presidente instó a la oposición a actuar con coherencia: si dicen apoyar el presupuesto de defensa, deben permitir su examen parlamentario, confiando en la capacidad de la sociedad para valorar los argumentos a favor y en contra.
También expresó su inquietud por el bloqueo de presupuestos y leyes de seguridad nacional, señalando que estas acciones dificultan creer que los contactos del Kuomintang con Pekín carezcan de condiciones políticas implícitas.
Finalmente, Lai criticó la alianza opositora por impulsar una destitución presidencial mientras muestra comprensión hacia líderes autoritarios extranjeros, y afirmó que confía en que la sociedad taiwanesa juzgue con claridad estas contradicciones.