En 2026 entran en vigor en Taiwán numerosas reformas del mercado de valores alineadas con los objetivos de sostenibilidad, que afectan a la divulgación de información climática, la gobernanza corporativa y la transparencia social.
Todas las empresas cotizadas deberán informar progresivamente sobre su huella de carbono y sus planes de reducción, con mayores exigencias para las compañías de gran capitalización, que tendrán que presentar datos consolidados y estrategias detalladas de descarbonización.
La evaluación de gobierno corporativo se transforma en una evaluación ESG, ampliando el foco en los aspectos medioambientales y sociales para ofrecer a los inversores mejores herramientas de decisión en inversiones sostenibles.
También se introduce un sistema de certificación de valores verdes, que entrará plenamente en vigor en 2026, con el objetivo de canalizar capital hacia empresas con un desempeño sostenible y promover la transición ecológica.
Por último, las nuevas normas impulsan la digitalización total de los informes financieros y refuerzan la transparencia en salarios, incluyendo la remuneración de los empleados de base y la divulgación de la brecha salarial de género en las grandes empresas.