El presidente Lai Ching-te (賴清德) pronunció su discurso de Año Nuevo 2026 bajo el lema «La isla de la resiliencia, la luz de la esperanza», en el que presentó una hoja de ruta para el nuevo año marcada por la seguridad, la unidad y el avance del país.
El eje central de su intervención fue la necesidad de construir una Taiwán más segura y resiliente frente al incremento de las ambiciones militares de China continental, advirtiendo de que no hay tiempo para la espera ni para la confrontación política interna.
Lai instó a Gobierno y oposición a cooperar para aprobar cuanto antes el presupuesto especial de defensa de 1,25 billones de dólares taiwaneses, subrayando que sin una defensa sólida no existe el Estado ni el marco democrático para el debate político.
Además de la seguridad, el presidente fijó otros tres grandes objetivos: avanzar hacia una Taiwán inteligente y próspera, lograr un desarrollo territorial más equilibrado y reforzar la unidad democrática del país.
Ante las dudas sobre el impacto internacional del bloqueo presupuestario, Lai afirmó que la paz solo puede sostenerse sobre la fortaleza, y que invertir en defensa es una garantía de estabilidad y seguridad para la población.
El presidente se comprometió también a promover activamente la cooperación entre Gobierno y oposición y reiteró su disposición a comparecer ante el Yuan Legislativo para informar de la situación nacional y reducir la polarización política.
Por último, respondió al intento de la oposición de iniciar un proceso de destitución, defendiendo su legalidad y pidiendo al Yuan Legislativo que priorice los presupuestos clave para el desarrollo nacional y el bienestar ciudadano, en lugar de malgastar tiempo en iniciativas que no prosperarán.