Taiwán cerró 2025 con una población total de 23,3 millones de habitantes, confirmando por segundo año consecutivo un crecimiento demográfico negativo. Al mismo tiempo, el país ha entrado oficialmente en la categoría de sociedad de superenvejecimiento, ya que más del 20 % de su población tiene 65 años o más.
El descenso de la natalidad continúa siendo uno de los principales retos demográficos. En todo el año solo se registraron 107 812 nacimientos, la cifra más baja de la historia y el décimo año consecutivo de caída, muy lejos de los más de 200 000 nacimientos anuales que se contabilizaban hace menos de una década.
La estructura poblacional refleja un claro desequilibrio: mientras la población infantil y juvenil representa apenas el 11,5 %, la población en edad activa se reduce progresivamente y el grupo de mayores de 65 años supera ya los 4,6 millones de personas. Este cambio acelerado plantea importantes desafíos para el sistema sanitario, las pensiones y el mercado laboral.
En el plano social, también se observa una disminución del número de matrimonios y divorcios respecto al año anterior. En conjunto, los datos confirman que Taiwán se enfrenta a una transformación demográfica profunda, marcada por el envejecimiento rápido de la población y una natalidad persistentemente baja.