El papa León XIV presidió por primera vez la recepción de Año Nuevo al cuerpo diplomático y, en su discurso, advirtió sobre el aumento de los conflictos en el mundo, incluyendo las crecientes tensiones en Asia Oriental, para las que pidió soluciones basadas en el diálogo pacífico.
El embajador de Taiwán ante la Santa Sede transmitió al pontífice los saludos del presidente Lai Ching-te (賴清德) y agradeció sus oraciones por las víctimas de desastres naturales en la isla, reiterando el compromiso de Taiwán con los valores de libertad, paz, justicia y derechos humanos.
En su intervención, el papa alertó de que la guerra vuelve a ser un medio recurrente para resolver disputas y subrayó la urgencia de alcanzar la paz en Ucrania y en el conflicto entre Israel y Palestina, defendiendo el diálogo y el respeto al derecho internacional humanitario.
León XIV expresó además una profunda preocupación por el deterioro de la libertad religiosa en el mundo, destacando que millones de cristianos sufren persecución y que este derecho fundamental sigue siendo vulnerado en numerosos países.
Por último, el pontífice abordó diversas crisis regionales, desde Oriente Próximo hasta el Caribe y África, y reafirmó la disposición de la Santa Sede a apoyar iniciativas de paz, diálogo inclusivo y ayuda humanitaria para aliviar el sufrimiento de las poblaciones afectadas.