El Ministerio de Defensa de Taiwán advirtió que el presupuesto anual y el plan especial de defensa por 1,25 billones de dólares taiwaneses, bloqueados en el Yuan Legislativo, son esenciales ante el rápido deterioro del entorno de seguridad y el aumento de la presión militar de China continental. Según el Gobierno, ya no es viable mantener una postura basada en la disuasión mínima y resulta imprescindible acelerar la aprobación de los recursos para no frenar la modernización y la preparación de las Fuerzas Armadas.
Aunque el plan especial se extiende hasta 2033, las autoridades explicaron que 2027 es considerado por los servicios de inteligencia taiwaneses y occidentales como el momento en que Pekín podría estar listo para una acción militar, lo que obliga a completar antes de esa fecha los principales preparativos. Al mismo tiempo, subrayaron que el desarrollo de capacidades militares es un esfuerzo estructural y de largo plazo, necesario para elevar de forma sostenida el nivel de disuasión frente a una amenaza que se ha multiplicado en intensidad.
El bloqueo del presupuesto de 2026, que afecta a unos 78 000 millones de dólares taiwaneses, podría retrasar compras clave de armamento y municiones, como sistemas HIMARS, misiles Harpoon, Javelin y Stinger, así como programas de entrenamiento de los cazas F-16 y de ampliación de fuerzas. El Ministerio alertó de que estas demoras comprometerían directamente la preparación operativa y, en última instancia, la capacidad de Taiwán para sostener su seguridad, su economía y la estabilidad social frente a un entorno estratégico cada vez más adverso.