El Instituto de Investigación Económica de Taiwán (TIER, siglas en inglés) ha elevado su previsión de crecimiento para este año hasta el 4,05 %, 1,45 puntos más que en la estimación de noviembre, apoyándose en la recuperación del consumo privado y en una mejora del clima empresarial. Según los analistas, la economía pasará de un crecimiento desigual entre sectores a un modelo “templado por dentro y por fuera”, con un mayor equilibrio entre la demanda interna y el impulso exterior.
La revisión al alza se sustenta en tres factores principales: la continuidad del fuerte tirón de la inteligencia artificial y de la inversión tecnológica, la progresiva disipación de la incertidumbre asociada a la política arancelaria estadounidense, y el repunte de la demanda doméstica. Los índices de confianza de la industria manufacturera, los servicios y la construcción mostraron subidas generalizadas en diciembre, con seis meses consecutivos de mejora en el sector industrial y tres en el de servicios.
Pese al optimismo, el TIER advierte de riesgos relevantes: posibles cambios en la política comercial de EE. UU. por decisiones judiciales, una eventual corrección severa en los mercados tecnológicos y de IA, y el impacto de la debilidad del consumo y el exceso de capacidad en China continental, que podrían presionar los precios internacionales y reducir la rentabilidad de la industria taiwanesa. A ello se suma la inestabilidad geopolítica, que obliga a mantener una vigilancia constante sobre la evolución del entorno económico mundial.