El vicepresidente del KMT, Hsiao Hsu-tsen (蕭旭岑), anunció que encabezará una delegación de 40 expertos a Pekín del 2 al 4 de febrero para participar en un foro de cooperación organizado por think tanks de ambos lados del Estrecho, bajo la supervisión de la presidenta del partido, Cheng Li-wun (鄭麗文). La visita tiene como objetivo promover el diálogo y la cooperación política y económica, basándose en el denominado “Consenso de 1992” como premisa de interacción.
El Partido Democrático Progresista (PDP), a través de su portavoz Han Ying (韓瑩), criticó que este enfoque reproduce un patrón de sumisión política hacia Pekín, ya que el KMT planifica itinerarios y cobertura mediática totalmente alineados con la dirección china. Han advirtió que estas acciones afectan la soberanía y la dignidad nacional de Taiwán y podrían convertirse en un riesgo directo para su seguridad, comparando la situación con la dinámica de los Foros Taipéi-Shanghái, donde se percibe pérdida de autonomía.
Han reveló que el foro en Pekín fue inicialmente retrasado por considerar insuficiente el esfuerzo del KMT y que posteriormente el partido mostró sincronización con Pekín en el Legislativo, lo que levantó sospechas sobre la posibilidad de que el KMT esté dispuesto a bloquear compras militares o frenar la cooperación económica con Estados Unidos a cambio de avanzar en negociaciones políticas con China continental. Esto generó preocupación sobre la influencia política de Pekín sobre decisiones internas de Taiwán.
Finalmente, el PDP instó al KMT a detener cualquier operación parlamentaria ligada a condiciones de China continental y subrayó que sacrificar capacidades defensivas o cooperación internacional perjudica a los ciudadanos taiwaneses. Además, Han advirtió sobre los riesgos de seguridad para los delegados del KMT debido a la reciente inestabilidad interna en China continental, señalando que no deben involucrarse en asuntos internos chinos mientras participan en el foro, para evitar consecuencias políticas y personales.