La aprobación por parte de China continental de la importación del primer lote de chips H200 de Nvidia refleja, según Tung Tzu-hsien (童子賢), un cambio en la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China continental: del bloqueo casi total de la etapa Biden a un escenario más flexible bajo Trump, en el que el acceso a tecnología avanzada puede lograrse mediante transacciones económicas. Pekín mantiene una estrategia ambigua, permitiendo de forma limitada el uso de estos chips a grandes empresas tecnológicas chinas, mientras acelera el desarrollo de semiconductores nacionales.
Tung Tzu-hsien, presidente honorario de la Asociación de la Industria Informática de Taipéi, subraya que el comercio global ya no se rige por la lógica de la globalización, sino por la política, y que recursos clave como los semiconductores, las tierras raras o los equipos de litografía EUV se han convertido en instrumentos estratégicos. En este contexto, Taiwán debe replantearse su posición entre EE. UU. y China continental y definir su estrategia desde los intereses propios de su industria tecnológica, consciente de que la simple competitividad de producto ya no es suficiente.
En paralelo, la amenaza estadounidense de elevar aranceles a Corea del Sur al 25 % —aunque luego matizada por Trump— demuestra, según Tung, una táctica negociadora agresiva dirigida a todos los socios comerciales. Pese al buen momento de las exportaciones tecnológicas y a la fuerte demanda prevista de IA, servidores y chips avanzados, advierte de que la volatilidad geopolítica obliga a Taiwán a actuar con extrema cautela y a prepararse para riesgos crecientes en el entorno internacional.