El presidente del Consejo Nacional de Desarrollo, Yeh Chun-hsien (葉俊顯), ha elevado la previsión de crecimiento económico para este año hasta el 4,11 %, con un objetivo optimista del 4,56 % si las políticas gubernamentales se aplican plenamente, muy por encima del 3,54 % estimado oficialmente. Este crecimiento se apoyaría en el estímulo del consumo privado, el aumento del gasto público, la activación de la inversión privada y la mejora de las exportaciones netas, así como en la aspiración de alcanzar un PIB per cápita de más de 42 000 dólares.
La inteligencia artificial se perfila como un nuevo motor clave de la economía taiwanesa, respaldada por grandes planes nacionales en IA, un ambicioso presupuesto de defensa, el auge de la economía cultural y de espectáculos, el cierre de las negociaciones arancelarias con Estados Unidos y el aumento de la inversión de los gigantes globales de la nube. Estos factores permitirían a Taiwán reforzar su competitividad tecnológica y elevar su crecimiento hasta cerca de un punto porcentual por encima de las previsiones oficiales.
Pese al optimismo, el Gobierno reconoce riesgos significativos, como la incertidumbre de la política comercial estadounidense, las tensiones geopolíticas globales y la inestabilidad económica y política en China continental. Además, la aprobación parlamentaria de los acuerdos comerciales y de inversión con Estados Unidos será clave para evitar nuevas incertidumbres para las empresas, especialmente en los sectores manufactureros tradicionales, que concentran gran parte del empleo en Taiwán.