La reciente llamada telefónica entre Xi Jinping (習近平) y Donald Trump, la primera en más de dos meses, volvió a poner a Taiwán en el centro de las relaciones entre Estados Unidos y China continental. Mientras Trump destacó un amplio abanico de temas tratados, desde comercio y asuntos militares hasta Taiwán y la guerra de Ucrania, la versión oficial de Pekín insistió en que Xi Jinping subrayó la cuestión taiwanesa como el principal punto de fricción bilateral, reiterando que Taiwán es parte de China y reclamando cautela a Washington en la venta de armas a la isla.
Ante este contexto, el presidente Lai Ching-te (賴清德) reaccionó reafirmando lo que denominó las “cuatro constantes” en las relaciones trilaterales entre Taiwán, Estados Unidos y China continental. Entre ellas, destacó que Taiwán no forma parte de la República Popular de China y que ambas entidades no están subordinadas entre sí; que Estados Unidos mantiene sin cambios sus compromisos con Taiwán en virtud del Acta de Relaciones con Taiwán y las Seis Garantías; que la política estadounidense de preservar la paz en el Indo-Pacífico sigue intacta; y que la cooperación y la solidez de la relación entre Taipéi y Washington no se han visto alteradas.
Lai aprovechó también para criticar duramente a la oposición taiwanesa por bloquear repetidamente el presupuesto especial de defensa, contraponiendo esa actitud a las presiones de Pekín contra las ventas de armas a Taiwán. En este marco, rechazó frontalmente el Consenso de 1992, afirmando que, según la interpretación de Xi Jinping, implica aceptar el principio de “una sola China” y el modelo de “un país, dos sistemas”, sin espacio alguno para la existencia de la República de China (Taiwán).
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó que mantiene una comunicación fluida con Estados Unidos y valoró positivamente la continuidad de la política estadounidense de ventas de armas, así como los avances recientes en cooperación económica y de seguridad, como el EPPD y la firma de nuevos acuerdos bilaterales. Desde la Casa Blanca, un funcionario reiteró que la política de “una sola China” de Estados Unidos —basada en el Acta de Relaciones con Taiwán, los Tres Comunicados Conjuntos y las Seis Garantías— sigue siendo la misma que durante el primer mandato de Trump, subrayando que la política hacia Taiwán no ha cambiado.