Taiwán y Estados Unidos han firmado el Acuerdo de Comercio Recíproco (ART), culminando meses de negociaciones centradas en seis objetivos estratégicos: competitividad industrial, seguridad alimentaria e industrial, protección de la salud, modernización del sistema comercial, refuerzo de la seguridad económica y consolidación de la alianza estratégica bilateral.
Uno de los logros clave es la obtención de un arancel recíproco del 15 % no acumulativo, el trato más favorable concedido por EE. UU. a países con superávit comercial. Esta medida coloca a Taiwán en igualdad de condiciones con Japón, Corea del Sur y la UE, y elimina la desventaja frente a países con acuerdos de libre comercio previos, sin obligar a extender la rebaja a terceros.
Gracias a la exención de 2072 categorías de productos, el arancel medio efectivo sobre las exportaciones taiwanesas a EE. UU. se reduce al 12,33 %. Frente al 35,78 % de abril del año pasado y el 23,78 % de la fase inicial de agosto, la reducción total alcanza los 23,45 puntos, mejorando de forma sustancial la competitividad de la industria taiwanesa en el mercado estadounidense.
El acuerdo va más allá de los aranceles e incluye compromisos en derechos laborales, protección ambiental, comercio digital, ciberseguridad, seguridad de las cadenas de suministro e inversión. Se busca integrar estrechamente a Taiwán en las cadenas de valor estratégicas de EE. UU., especialmente en semiconductores, inteligencia artificial, defensa y biotecnología, considerados sectores clave para la resiliencia económica.
En el plano interno, EE. UU. activará rápidamente las rebajas arancelarias mediante su publicación administrativa, mientras que Taiwán seguirá el proceso parlamentario. El pacto también liberaliza la importación de automóviles estadounidenses y de leche líquida, acompañándolo de medidas de apoyo a la industria local y de un etiquetado más claro para proteger al consumidor y garantizar una competencia ordenada.